15 Jul

Arqueología de mis descubrimientos mutantes

Isis la diosa madre, controladora del destino y parte de la trinidad egipcia fue uno de los motivos que me invitaron a un paseo por la  Ciudad de México. El otro fue la tentadora presencia de Remedios Varo y sus cinco llaves en el Museo de Arte Moderno. Así, revisé la cuenta de banco y emprendí el viaje hará cosa de un mes. En compañía de Carla,mi amiga-maestra-cómplice-inmortal en sus ratos libres, tomé una mañana sabatina el autobús que nos depositó en el metro Observatorio, para de ahí aventurarnos en el metro hacia Chapultepec.

El bosque nos recibió con los participantes de la marcha ciclista desnuda listos para emprender su carrera de libertad. Así que con un ojo al gato y otro al camino (para no tropezar, claro) atravesamos la puerta de los leones; a lo lejos, el Castillo saludaba a la ciudad y a los paseantes tempraneros.

mujer-libelula_sm.JPGEl camino nos llevó a Reforma y a la exposición al aire libre del trabajo escultórico de Leonora Carrington (casi al lado de su amiga Remedios), para depositarnos ante el Tlaloc monumental que nos conduciría a las tierras ignotas de Isis y la serpiente emplumada. Admirar el minucioso arte egipcio, con los colores y detalles que ponen en las representaciones de personas, para después sentir lo denso y ligero de las serpientes emplumadas enroscadas hacia el centro de sí mismas, me dejó con un sentimiento de humildad y de admiración hacia quienes hace cientos o miles de años tallaron la roca y pasaron horas y horas para afinar la pluma, el rasgo del ojo, el dejo de tristeza o de soberbia que contempla a las miles de almas que los ven con cierta actitud reverencial.

Dos horas después, regresamos hacia el bosque para adentrarnos en el Museo de Arte Moderno y a los misterios que envuelven la obra de Remedios Varo. Aquí me detengo.

Después de tres respiraciones, continuo. La obra de esta pintora me emociona y conmueve, logra que alcance estados que en los trabajos místicos se llama Presencia, y siento un hilo invisible que me ata con ella, pues desde pequeña -según me cuenta mi madre- su obra me ha atraído. Así que de obra en obra, de breves momentos intensos a otros, caminé como ensoñada por la exposición, para descubrir detalles en obras que ya había visto, emocionarme hasta las lágrimas ante símbolos como un eneagrama recién descubierto y sorprenderme ante la obviedad de conceptos que ahora conozco y que la mirada observadora de Teresa de Arc (la curadora de la exposición) me devela. Todo iba dentro de lo esperado, hasta que Carla me llamó ante la Mujer libélula que acompaña estas letras, pues según mi amiga, me halló; no hada, no mujer, no escritora o madre, sólo ser mutante con alas cuasi-invisibles, lista para volar.

09 Jul

Viento

Eres viento. Abrazas  a los transeúntes cuando atraviesas raudo el quicio de las casonas rumbo a los pasillos lo mismo que acaricias las rocas en la montaña. Eres brisa de un parpadeo. Bajas por un vado y te detienes a besar cada rama, cada hoja, sólo una flor. Subes travieso la pequeña colina en tu camino cuesta arriba y corres con gozo, cada vez más cercano a la cumbre.

Detienes tu carrera un segundo, sólo para ondular el arroyo y salpicar a una libélula despistada. Cuanto mas arriba, más lento soplas, conteniendo el aliento, guardando el último esfuerzo para el sprint final.

Por fin llegas, estás en la cima. Lanzas un grito jubiloso y el eco lo repite: gozo, gozo, gozo.

Eres viento, corres, eres libre y por eso vuelves, porque sabes lo dulce de conquistar a la montaña.

08 Jul

Actualidades

crw_9144.jpgPor fin estoy de vacaciones y con ayuda de mis papás, tengo una linda iBook que me ha hecho batallar buena parte de la tarde, pero a estas horas parece que ya quedó.

También emprendí uno que otro vuelo ayudada por las telas, y he aquí una constancia de lo que logré… De la segunda clase en la que me caí, logré cinco amarres y subir como si fuera sencillo. A este mi maestra lo llama La Mariposa.

Ahora, ya que pude volar, estoy lista para emprender tareas más mundanas como escribir, bordar sueños y hacer la limpieza de primavera relegada al verano.

Así que lindos días lluviosos y volemos, volemos con el viento a favor!

Foto: Alberto Tarragó.

30 Jun

Santa Lucía

 Hoy amanecí con dolor de cabeza y ánimo musical. A estas horas, parece que el dolor remitió y la canción aún me acompaña, así que para desearles una buena semana, los dejo con:

Miguel Ríos
Santa Lucía

A menudo me recuerdas a alguien,
tu sonrisa la imagino sin miedo.
invadido por la ausencia
me devora la impaciencia,
me pregunto si algún día te veré.
ya sé todo de tu vida y sin embargo
no conozco ni un detalle de ti.El teléfono es muy frío,
tus llamadas son muy pocas.
yo sí quiero conocerte y tú no a mí.
por favor.
Dame una cita
vamos al parque,
entra en mi vida,
sin anunciarte.
abre las puertas,
cierra los ojos,
vamos a vernos,
poquito a poco.
dame tus manos,
siente las mías,
como dos ciegos,
Santa Lucía, Santa Lucía, Santa Lucía,
a menudo me recuerdas a mí.

 

La primera vez pensé se ha equivocado,
la segunda vez no supe qué decir,
las demás me dabas miedo,
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría vivir sin ti.
por favor…

24 Jun

Sigo

Un poco perdida entre los recuerdos, el trabajo y los pendientes habituales; además tengo la cabeza demasiado llena aún de sensaciones, imágenes y la alegría de reencuentros.

Me esperan dos crónicas de viaje y dos relatos. También mis hijos y el abastecimiento de víveres esperan; quizá quieran compartir mi tiempo.

Está nublado y pareciera que la lluvia se hará presente por la tarde noche, así cambiaré mi atuendo y cubriré mis manos frías.

Sigo, sigo.

20 Jun

Feliz fin de semana

Para tod@s!!!

Y para que sea saludable dejo esta inspiración.

Espero llegar algún día a esos niveles. De nuevo y con esperanza, feliz fin!

19 Jun

Regalos

Ayer me regalaron unos aretes; pareciera que sólo fueron dos adminículos de ornato para las orejas, sin embargo la cosa no es tan simple. En realidad me regalaron una razón para sonreír mucho y acordarme de lo maravilloso que es disfrutar cada momento.

Gracias, mil gracias.

17 Jun

La mirada

Noche. La oscuridad se rompe por los relámpagos que poco a poco se acercan. Las nubes grisaseas reptan por el cielo desde el oriente. Los árboles mueven los abanicos enramados y caravanean ante la tormenta venidera.

La luz se va. Sólo el viento y el ruido de las gotas contra el cristal. Sólo la sombra de árboles y mi respiración agitada. Sólo mi cuerpo encogido y el recuerdo.

Recuerdo.

Fue una noche de tormenta como esta: oscura, ventosa y con árboles agitados. Acampábamos cerca de los volcanes, donde todavía existe bosque de alta montaña y el frío cubre la tierra casi tanto como el musgo, el liquen y la hojarasca. Aseguramos la tienda y nos separamos para buscar un poco de leña seca, no más de cincuenta pasos del campamento. Los truenos arreciaban y los relámpagos parecían salir del suelo.

F y yo encontramos un sitio extrañamente seco, como si la lluvia respetara el claro bajo un árbol milenario. No era normal, no había huellas en la tierra, el musgo se fundía en una alfombra pareja, ni un solo pasto perturbaba la superficie, es más, no había hojas ni ramitas de pino sobre ella. Al fondo, junto al árbol, vimos una roca parecida a una estela o a esos menhires que aparecen en las fotos del NatGeo.

ojo_chultuhu.JPGLas miradas se encontraron y tomados de la mano, F y yo caminamos hacia la roca. Con cuidado nos hincamos y él tomó el dorso de la camisa para limpiar la superficie de la recién descubierta lápida (porque no era sólo roca, no era estela). F comenzó a leer en celta antiguo. Abrí los ojos para mirar a F y sólo encontré su mirada perdida en la lectura y una silueta desdibujada. Aunque me quedaba claro que F entendía gracias a su afición a los lenguajes antiguos, no lograba comprender qué hacía una lápida celta en esta parte del mundo y cómo es que alguien podía leer tan a pesar de la lluvia constante y tan sólo iluminado con los rayos.

La voz de F se tranfiguraba; ahora un eco cavernoso salía de su garganta y la tormenta parecía cercarnos. Asustada, intenté moverme. Las piernas no respondían, sólo atiné a mover los ojos y después la cabeza en busca de lo que sucedía. El bosque era otro. Era más antiguo, lleno de ruidos ajenos al mundo moderno, con olores pútridos y añejos. Intenté rezar, pero las palabras no acudieron a mi cerebro.

mirada.jpgF mascullaba cuando el cielo retumbó más aún. Los rayos entrechocaban e incendiaban la atmósfera. Ya no parecía una tormenta. La forma era reconocible ahora: circular y con pupila. Desde más allá del tiempo, el dios ancestral a quien F había convocado estaba con nosotros y lo miraba.

Un trueno logra sacarme del sopor del recuerdo. Sobreviví no se cómo tras meses en el manicomio.A F, a mi amado F no volví a verlo. Supongo deambulará perdido en las brumas del tiempo como sacerdote de un dios del que sólo pude soportar su mirada.

Foto: Alberto Tarragó.

13 Jun

Te vi llegar

Abrí el iTunes y esta canción me dio la bienvenida, así que sin ningún motivo en particular, sólo por compartirla, les dejo con…

Te vi llegar
Mexicanto

De pronto estoy contigo
y me hace tanto bien
finalmente la vida no es tan mala
y claro, a veces sientes
que no hay modo de seguir
que el mundo es contra ti
y escapas
de pronto veo que el cielo
se acomoda a mi favor
que gran ventura dar hoy con tu estrella
todo lo que sufrí
lo sufriría otra vez
sabiendo que tu piel
me espera

Con la luna platiqué
y en su luz pude encontrar
un refugio de cristal
donde el mar me abraza
despierto para rehacer mi vida
la que creí perdida,
la que hoy retomare
voy dejando en el olvido
aquel amor fallido
del cual ya no hablare
descubro que la naturaleza
es sabia y de cabeza
a veces me pondrá
no importa la pesadilla acaba
es mas en eso estaba
cuando te vi llegar
tomado de tu mano
resurjo y puedo ver
que en esta vida sobran los motivos
no se ni en que momento
pero el cuento dio un traspié
y mira estoy tan bien contigo

11 Jun

Solo… voy

Anoche asistí a la función de Solo… voy, una danza-antología a la que fui invitada. En ella cuatro bailarines: Kmpi (Carlos Campillo), Tzitzi (Tzitzitlini Hidalgo), Gala (Galadriel Cenit) y Maya (Mariana Millán) nos hacen partícipes de un ritual de cierre de ciclo: culminan la Licenciatura en Artes Escénicas.

carlos_campillo.jpg

He visto el trabajo de Carlos como intérprete, y es extraordinario, pero esta vez, ver una coreografía suya, en donde cada uno de los participantes expone su corazón, en forma de rebanada de pay, en donde –además– nos hace cómplices de momentos que los han marcado para ser quienes son: sentimientos y situaciones bordadas con el breve hilo de la danza, aderezadas de una atmósfera nostálgica, humeante, como de bosque de altura, un vestuario sobrio y vistoso, y una selección de música que pareciera compuesta para la pieza… Me hizo volar. Mientras ellos bailaban y las lágrimas escapaban de los intensos pestañeos con los que intentaba detenerlas. Me conmovieron. Mucho.

Y con esto aprovecho para darle las gracias a Carlos por su gesto, el mencionarme como lo hizo fue una cereza en el pastel que aún ahorita humedece mis ojos. Gracias Kmpi, gracias.

Suspiro.